lunes, 10 de diciembre de 2007

«La Pulga de Acero», esta vez en «El Cultural»

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Jacinta Cremades destaca el carácter del cuento, «enraizado en el alma rusa», en esta agradable reseña.


(El Cultural. 6 al 12 de diciembre de 2007)

La pulga de acero

.Después de La abadesa de Castro, de Stendhal, el segundo título de la nueva editorial Impedimenta es un un magnífico cuento del escritor ruso Nikolái Leskov (Gorojovo, Orlov, 1851-San Petersburgo, 1895). Poco conocido hoy día, fue un autor polémico en su momento que a pesar de no haber querido aproximarse a los grandes autores rusos demostró estar a la altura de sus semejantes a la hora de observar la sociedad y escribir sobre ella. La edición, muy cuidada, ofrece una interesante introducción de la crítica y escritora Care Santos en la que nos informa sobre la vida de Leskov, sus obras y lo que representaron en su momento. El libro viene también ilustrado por Javier Herrero.

Considerada la mejor pieza corta de Leskov, La pulga de acero se publicó por primera vez en 1881. El cuento narra una visita del zar Alejandro a Inglaterra, en donde le regalan un diminuto artefacto mecánico: una pulga de acero que, si se le da cuerda con una llave aún más diminuta, hace un pequeño baile. El regalo no convence a Platov, un tosco corsario que acompaña al zar. Al volver a Rusia, Platov entrega el invento a un artesano, que crea la misma pulga para el nuevo zar Nicolás. Así, parece que el cuento previene contra el error de ver siempre lo que se hace fuera del país como superior. No tan lejos de la mentalidad española, acusada de haber sido y ser madrastra de sus propios hijos. Enraizado en el alma rusa, el cuento refleja un conocimiento y una sensibilidad especial del escritor hacia la clase trabajadora.

Jacinta Cremades

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