martes, 31 de agosto de 2010

PILAR ADÓN en YO DONA


Nos es grato presentaros la siguiente entrevista a la autora de El mes más cruel, Pilar Adón, que pudimos leer el día 21 de agosto en la revista Yo Dona, de la mano de Álvaro Colomer.


Pilar Adón: la felicidad del lector

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Su nuevo libro de relatos, titulado El mes más cruel, renueva la esperanza en el género del cuento español.
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Es un monstruo de tres cabezas: una para las novelas, otra para la poesía y la de más allá para los cuentos. Su úlimo libro de relatos, El mes más cruel (Impedimenta), invita a pensar que la tercera cabeza domina sobre las demás, posibilidad también considerada por quienes le otorgaron el Premio Ojo Crítico de Narrativa por Viajes Inocentes (2005), y por quienes ahora le han concedido el Nuevo Talento FNAC de Literatura. No obstante, basta abrir una de sus novelas o el poemario Con nubes y animales y fantasmas para comprobar que los otros cerebros funcionan igual de bien. Así, no es arriesgado asegurar que Pilar Adón (Madrid, 1971) es una de las escritoras totales más interesantes del panorama literario.

YO DONA. El título de su último libro de relatos hace referencia a un verso de T.S. Eliot: «Abril es el mes más cruel». ¿Por qué secunda usted esta opinión, cuando es el tiempo en que estalla la primavera?

PIIAR ADÓN. Además de que el verso tiene una sonoridad maravillosa, es perfecto para describir el estado emocional de mis personajes. Todos ellos desean vivir aislados en casas apartadas, sin asumir responsabilidades. Por eso para ellos Abril es el mes más cruel. La primavera parece forzar a una exposición exterior. Desaparece la protección de la oscuridad del inviemo; algo que mis personajes no soportan.


Uno de los temas recurrentes en estos cuentos es el miedo de la gente a abrirse al mundo. ¿Por qué?

Porque ideal y estéticamente son los que más me atraen: introspectivos, melancólicos, dubitativos... Sé que estas definiciones no parecen conducir a la felicidad, al menos no a la que se exterioriza. Pero mis personajes suelen ser felices cuando leen. Y para leer está bien sentarse en un rincón a solas. Otra cosa, claro, es el miedo.

En
El mes más cruel introduce poemas de Con nubes y animales y fantasmas como separadores entre los relatos. ¿Cuál es su función?
Pretendía dulcificar el paso de una historia a otra. Como lectora, cada vez que he de abandonar los lugares y los nombres de los personajes de un relato para entrar los del siguiente, me siento extraña, como si traicionara a cuantos dejo atrás. Así que intento que cada poema actúe como un bálsamo que facilite ese tránsito.


¿Cuáles son sus objetivos al escribir?

Mediante las palabras, somos capaces de mostrar paisajes y rostros; podemos provocar miedo, compasión, afinidad e, incluso, avivar sensaciones físicas. Y, ya que mezclando palabras se puede
conseguir un prodigio así, deberíamos emplear esas herramientas del mejor modo posible. Para mí es una delicia leer y releer párrafos bien escritos o bien traducidos. Puedo pasar mucho tiempo contemplando una palabra impresa en un libro y analizando qué tal se lleva con la palabra siguiente.

Siempre ha dicho que se siente novelista, pero la crítica se empeña en destacar su faceta de cuentista. ¿Cómolo lleva?

Bien. Al final la intención es básicamente la misma: crear personajes hermosos y peculiares que buscan la serenidad. Antes creía que sólo podía explayarme y profundizar en las novelas, pero escribiendo El mes más cruel me he dado cuenta de que estaba equivocada.

Hay un gran parecido entre el retrato de la portada del libro y usted misma. ¿Imaginaciones mías?

Me lo ha comentado mucha gente. La imagen, extraída de un cuadro increíble del pintor Dino Valls, resulta perfecta, por esa mezcla de desconsuelo, orgullo y expectación que se aprecia en la mirada de la chica.




«Mediante las palabras, somos capaces de mostrar paisajes y rostros; podemos provocar miedo, compasión, afinidad e, incluso, aliviar sensaciones físicas.»