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lunes, 18 de febrero de 2008

«El perfume del cardamomo» en el Norte de Castilla

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Antonio Corbillón nos envía esta encantadora reseña sobre el libro de Andrés Ibáñez, publicada el pasado 9 de febrero en El Norte de Castilla

Vista de la Muralla China desde la Puerta del Sol

¿Cuentos chinos contados por un madrileño que apenas ha leído veinte obras del país de los mandarines? La editorial Impedimenta ha apostado en su nueva aventura editorial por recuperar los cuentos completos de «El perfume del cardamomo», el libro con el que Andrés Ibáñez (Madrid, 1961) ganó el Premio NH de Relatos Inéditos 2003. Desfilan por estas 25 historias bandidos bondadosos, jerarcas de sexualidad insaciable, las damas vengativas de éstos o una mujer seducida por un zorro mientras desespera por la falta del marido. Parece un anticipo más del «año de China» que se nos avecina.

Aventuras que ocurren en el Mundo Flotante o en la Montaña del Alma, protagonizadas por personajes que se llaman Garza Blanca, Barra de Peonías o Alondra Mañanera. Ibáñez tal vez no conozca la cultura china, para al menos domina los fundamentos básicos del taoísmo y el budismo. Sus historias son algo más que un punto de fuga de la realidad occidental. Como él mismo reconoce, ha buscado ese tono ritual, perceptible también en el teatro chino, en el que hay una mezcla de «lirismo, melancolía y un súbito sentido práctico de las cosas». Un «realismo mágico» a la asiática ungida de frases lapidarias («El camino se abre una vez nada más. Tómalo, no mires atrás. La vida sólo es para los valientes») o cuentos-metáforas, como esa barca que busca el paraíso en el Lago Sereno y acaba atascada en el cieno por un golpe inesperado de la fortuna.

Historias para leer y/o para escuchar dejando que su cardamomo de palabras endulce la lectura como endulza un buen té. Para ello, Ibáñez alterna historias de apenas veinte líneas con otras de veinte páginas, pero todas ellas cabalgan a lomos de un suave dominio del ritmo. Lo que más fascina y más ha tratado de reproducir el autor madrileño es la música de la prosa china, la forma en que se encadenan unas frases a otras. Hasta las escenas más violentas (seguimos viendo a China como un país cruel) parecen difuminarse y perder su dramatismo en esos puentes invisibles que unen lo real y lo fantástico de sus creencias, mitos y religiones.

«El perfume del cardamomo» abre la nueva colección de libros de bolsillo en ediciones muy cuidadas de Impedimenta. Es el primero de un autor español, al que acompañan en esta aventura editorial la revisión de clásicos como «La abadesa de Castro», de Stendhal; «La pulga de acero», de Nikolái Leskov; «Noviembre», de Gustave Flaubert o «Santuario», de Edith Wharton.


martes, 5 de febrero de 2008

La pulga de acero recomendada por GQ

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. Max Ron, para la revista masculina GQ España, dedica en su sección de Detalles, una doble reseña sobre el libro de Leskov y Las aventuras de Chichikov, de Mijail Bulgákov (Maldoror). La edición de estas dos piezas, menciona Max Ron, «recuerda la cultura popular de la Rusia zarista y de la comunista». Vamos con algunos fragmentos de esta reseña...



«Lo ruso, si breve...»


Desde su acentuado moralismo, Nikolái Leskov fue crítico con ciertas complacencias de la sociedad. Y La pulga de acero, cuya interpretación literal se celebró en su momento como una reivindicación de lo ruso, se ve hoy como una ácida sátira de ese sentimiento que nos hace pensar que lo nacional siempre es mejor que lo foráneo. Lleno de humor, su argumento nos presenta al zar Alejandro impresionado por una diminuta pulga mecánica de facturación inglesa, ingenio que se empeña en superar a la rusa. Se trata de una preciosa edición de Impedimenta, ilustrada, con un gran trabajo de traducción -el original está lleno de neologismos- y con una introducción de Care Santos que no nos resistimos a citar para cerrar esta breve reseña de una breve obra maestra: «Al fin, lo único que prevalece es la pregunta que Leskov lanza en todas direcciones -al presente, al pasado y, desde luego, al futuro-: ¿quién es aquí el idiota?».


martes, 27 de noviembre de 2007

«LA PULGA DE ACERO» según El Duende

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El Duende de Madrid, año 9, Número 80 (20 Noviembre/20 Diciembre 2007)

El precioso artículo firmado por Antonio Jiménez Morato, aparecido en esta publicación, resalta el esfuerzo de la traductora, Sara Gutiérrez, «para reflejar los requiebros léxicos del autor».

NIKOLÁI LESKOV
«LA PULGA DE ACERO»

Impedimenta, Madrid, 2007.

Leskov sufrió dos tipos de censura. Una, en su vida personal, al ser despedido de su puesto de funcionario por las opiniones liberales que exponía en sus textos. La otra en su valoración literaria, al ser considerado durante muchos años un autor de segunda fila, de banquillo, del que se burlaba el siempre fino lector Nabokov. Quizá por eso la fortuna editorial de Leskov ha sido escasa. Y sin embargo autores de la talla de Thomas Mann o Chéjov reivindicaron su influencia, y Benjamín explicitó su admiración por él. Tólstoi, uno de los hombres más honestos de la Historia de la literatura, dijo que escribía más para el futuro que para el presente. Tal vez por eso este libro nos impacte más a nosotros que a sus contemporáneos. Hay que destacar el esfuerzo de la traductora para reflejar los requiebros léxicos del autor. AJM

viernes, 23 de noviembre de 2007

Encuentros con «La pulga de acero»

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He aquí la magnífica reseña publicada en «Encuentros de Lecturas y Lectores» sobre La pulga de acero, de Nikolái Leskov.
Por cierto, nos encanta la cita con la Santos Domínguez abre este su brillantísimo e inquieto blog, que desde Impedimenta leemos compulsivamente:
«Reseñar libros malos no es sólo una pérdida de tiempo, sino también un peligro para el carácter (Auden)»

Vayamos, pues, con la reseña de Santos:

La tradición crítica – escribía Italo Calvino en el prólogo ya clásico de Cuentos fantásticos del siglo XIX- ha considerado la literatura rusa del siglo XIX bajo la perspectiva del realismo, pero de igual modo el desarrollo paralelo de la tendencia fantástica de Pushkin a Dostoievski se advierte con claridad. Precisamente en esta línea, un autor de primera fila como Leskov adquiere su plena proporción.

Nikolái Leskov (1831-1895), al que Chejov reconoció como maestro y al que elogiaron Tolstoi y Gorki y despreció Nabokov, es uno de los narradores más genuinos de la literatura rusa.
(seguir leyendo...)

lunes, 12 de noviembre de 2007

«La pulga de acero» de Leskov en ABCD

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Publicado en ABCD (10 de noviembre)

LOS JUSTOS, por Almudena Guzmán

La altura excepcional del que podríamos calificar como «sexteto de oro» -Pushkin, Gógol, Turguéniev, Dostoievski, Tolstói y Chéjov- ha acaparado inevitablemente la atención de editores, lectores y estudiosos en detrimento de otros notables escritores rusos del siglo XIX, y por eso es muy de agradecer que, de unos años a esta parte, varias editoriales españolas estén sacando a la luz nombres como el de Nikolái Leskov (1831-1895), del que Maldoror e Impedimenta han editado, respectivamente, dos relatos: El pavo real (1874) y La pulga de acero (1881).

[...]

Virtudes cristianas.
El Zurdo de Tula, el artesano protagonista de La pulga de acero, es otro de los «varones justos» de Leskov. La anécdota argumental de este delicioso relato, que tiene toda la frescura y la gracia de los cuentos populares, y del que quizá se puedan rastrear reminiscencias de Los autómatas, de E. T. A. Hoffmann, es una pulga mecánica de acero regalada por los ingleses al zar Alejandro I; años después, el zar Nicolás I repara en ella y le ordena al atamán cosaco Platov que la lleve a los artesanos de Tula para que superen en ingenio a los ingleses, proeza que consiguen realizar poniéndole herraduras a la minúscula pulga inglesa; el Zurdo de Tula, que riza el rizo de la maestría ya que es él quien ha puesto los clavos que sujetan las herraduras, es el encargado de acompañar a Platov a Londres para enseñarles el prodigio a los ingleses.
Durante todo este cuento, lleno de pullas recíprocas entre rusos e ingleses, se hace hincapié en las virtudes cristianas de los habitantes de Tula: «El hombre de Tula es un gran devoto, lleno de fervor eclesiástico» (p. 60), «Nuestra ciencia es sencilla -contesta El Zurdo a los ingleses-: se basa en el Salterio y el Polusonnik (libro de interpretación de los sueños), de aritmética no tenemos ni idea» (p. 96). Y, para contrastar el sentido práctico de El Zurdo y ridiculizar la indolencia de la nobleza ilustrada, el personaje del conde Martin Chornishev hace oídos sordos a la petición del médico Martín-Solski para que lo reciba el soberano, puesto que El Zurdo, antes de morir, le ha informado de un descubrimiento esencial: «Los ingleses no limpian los cañones con (polvo) de ladrillos; así que no lo hagan aquí tampoco» (...). Pero «al soberano no se lo dijeron, y la limpieza continuó haciéndose tal y como se hacía hasta la campaña de Crimea. Por aquel entonces, cuando cargaban las armas, las balas quedaban holgadas, porque seguían limpiando los cañones con (polvo) de ladrillos» (p. 119).

Impedimenta en «MUJER DE HOY»

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Publicado en MUJER DE HOY, (sábado 10 de noviembre)

NOS GUSTA...

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la labor de la recién nacida editorial Impedimenta, que trabaja para recuperar clásicos casi olvidados.

Con sólo cuatro meses de vida, esta joven empresa tiene la encomiable vocación de redescubrir al público obras literarias esenciales que, por distintos motivos, parecían condenadas al olvido. Algunos ejemplos: «La abadesa de Castro», una de las novelas menos conocidas de Stendhal; «La pulga de acero» un divertidísimo libro de Nikolái Leskov, uno de los autores preferidos de Gorki o Chejov; o «Noviembre», de Gustave Flaubert.

Además, han querido acercar estos textos al lector contemporáneo a través de una cuidada edición y de prólogos de autores contemporáneos como Care Santos o Pablo d'Ors.