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viernes, 9 de abril de 2010

"El Rival de Prometeo" y "Magnitud Imaginaria" en Fantasymundo


Fantasymundo publica críticas literarias sobre dos obras de Impedimenta.

6 de abril del 2010 por Alberto González.

Magnitud Imaginaria


Sólo la idea y la extremadamente original manera de llevarla a cabo por parte de Lem merece llevarse la atención de los lectores más atrevidos.

'Solaris' es para muchos razón única para la beatificación literaria de la Ciencia Ficción. Aún así Stanislaw Lem dejó en esa novela sólo retazos de su finalidad como escritor: su faceta filosófica. Son sus libros obras maestras de la literatura contemporánea a la vez que grandes tratados filosóficos de hondo calado social.
Stanislaw Lem (1921 – 2006) es un superviviente. Vivió y resistió con tesón la invasión alemana. Sufrió también de la censura soviética en sus tierras e incluso de la terquedad yanqui ya en sus años últimos. Y entre medias, siempre sonriente, nos regaló a todos suficientes obras como para saciar nuestra hambre literaria durante meses. La mayoría de ellas se engloban en los cánones clásicos de la ciencia ficción más pura, en dónde destacamos, como no, 'Solaris'. También dibujó retazos filosóficos y metaliterarios en otros tantos de sus trabajos. Y realizó sin despeinarse uno de los experimentos lingüísticos más asombrosos de los últimos tiempos: la Biblioteca del Siglo XXI, conjunto de obras en la que se da cita el libro a comentar: 'Magnitud Imaginaria' (Impedimenta, disponible en FantasyTienda).

Publicada por primera vez en el año 1973 es en esta edición de Impedimenta en donde la obra sube el peldaño que quizás le faltaba. La editorial rompe sin reparos los pobres cánones establecidos en la literatura de bolsillo. Dota a la obra de carácter propio, le regala una portada a la altura del genio polaco, nos abruma con páginas de agradable tacto y nos inunda de pequeños detalles como la impresión a color de algunas páginas o un prólogo de gran nivel escrito por Roberto Valencia. Todo un lujo que haría tiritar al más completo de los libros electrónicos.


"Cuatro prólogos de no-libros, en la cual el autor nos somete por partes iguales a competiciones intelectuales y a momentos de auténtica locura y diversión literarias envuelto

en una exquisita edición en Impedimenta"


'Magnitud Imaginaria' es la historia de una idea de altos vuelos, de un asombroso ¡cómo es posible que esté leyendo esto! y de otra demostración polaca del arte hecho palabras. 'Magnitud Imaginaria' es, os lo creáis o no, un libro de prólogos. Es, os lo creáis o no, una recopilación de introducciones literarias de libros que nunca se han escrito ni nunca se escribirán. Es, como lo podéis ver, una verdadera colección literaria de gusto exquisito. Aparte de la idea, ya de por sí atrayente, Lem logra articular una serie de juegos intelectuales de gran nivel. Cuatro prólogos y un prólogo de prólogos son los que recorren las 140 páginas de la edición.



Prólogos que, además, juegan con la forma literaria y no sólo con el fondo, creando pequeños bocetos enciclopédicos o incluso delirantes tratados y ensayos científicos, todos inspirados en un futuro siglo XXI del que Lem, como es lógico, nunca había oído hablar allá por los 70. Resumiendo argumentos, el experimento habla de lo siguiente:

• De cómo realizar pornografía con rayos X.

• De cómo los ordenadores son capaces de escribir obras literarias de alto nivel.


• De cómo un científico consigue que ciertas bacterias se comuniquen con el hombre en código Morse, incluso adivinando el futuro (quizás el más entretenido de los cuatro).


• De cómo es posible realizar y vender una enciclopedia en la cual se pueden encontrar no sólo aspectos e historias pasadas, sino futuras (y con una probabilidad de éxito de más del 99%).


En resumen, cuatro prólogos de no-libros, en la cual el autor nos somete por partes iguales a competiciones intelectuales y a momentos de auténtica locura y diversión literarias envuelto en una exquisita edición de Impedimenta (en la cual podréis encontrar también el primer tomo de esta Biblioteca del Siglo XXI llamado "Vacío Perfecto"). Sólo la idea y la extremadamente original manera de llevarla a cabo por parte de Lem merece llevarse la atención de los lectores más atrevidos. ¿Podrás resistirte?



9 de abril del 2010 por Fco. Martínez Hidalgo.


El Rival de Prometeo


Un libro imprescindible por lo fascinante de su mensaje,

y por la calidad del trabajo que lo acompaña.


En Fantasymundo seguimos empeñados en que conozcas un poco más el interesante proyecto editorial de Impedimenta. De forma que accedas a sus obras y novedades, así como a las profundidades de unos títulos extraordinarios tanto en su selección, pues pertenecen al club de los injustamente olvidados y que por justicia y méritos propios debieran estar en nuestra memoria colectiva; como su edición, cuidada hasta el extremo de garantizarte una experiencia placentera.

Hoy traemos a nuestro escaparate virtual un libro que, aunque ya tiene un año, representa, por la temática general de nuestra página, una referencia ineludible y de presencia obligatoria en las bibliotecas de todos los que nos seguís: "El rival de Prometeo. Vidas de autómatas ilustres" (disponible en FantasyTienda); que además inauguró la colección “El panteón portátil de Impedimenta”.


"El tan convencional extrañamiento, habitual y recursivo en muchas obras de Ciencia Ficción en cuanto fuente de desconfianza y temor, deja paso a la necesidad, a la inevitabilidad de la máquina como plataforma necesaria para la humanidad."


Esta obra, organizada en cuatro partes, con una exquisita selección de textos por parte de Marta Peirano, y en edición conjunta con Sonia Bueno Gómez-Tejedor, traza con línea certera el camino intelectual que relaciona al hombre con la máquina. Y no se deje el lector engañar por la presencia (por otro lado inexcusable) de los “autómatas”, semánticamente limitados a los ingenios antropomórficos que únicamente reproducían los movimientos humanos –significado curiosamente extendido con posterioridad hasta definir a las personas fantoche o dirigidas por otras de mayor entereza y aplomo, ¡he aquí el poder de la criatura sobre su creador!


Este ‘ensayo de ensayos’ llega hasta la misma reflexión ético-filosófica contemporánea que, alrededor de los avances traídos por neurociencias o la consolidación de áreas como la psicología evolutiva o los enfoques cognitivo-computacionales, especula con la posibilidad de reproducir y/o proyectar la mente humana hacia el futuro a través o en las máquinas; pensamiento excelentemente representado en, por ejemplo, la obra de ficción de Greg Egan.

Otro mérito, que no podemos dejar de destacar, se encuentra en la capacidad para transmitir la fascinación, el misterio, el ansia con el que el hombre ha vivido, a lo largo del tiempo, su relación con la máquina. En consecuencia, la idea de “
Prometeo” no se limita al rol mitológico de la persona-creadora-y-todopoderosa, metafóricamente articulada sobre la imagen del constructor, a su vez tan próxima a la misma imagen de Dios.

Aquí Prometeo alcanza la transcendencia en la eternidad, la proyección del ser humano a dimensiones más allá de las físicas a través de la máquina. El tan convencional extrañamiento, habitual y recursivo en muchas obras de Ciencia Ficción en cuanto fuente de desconfianza y temor, deja paso a la necesidad, a la inevitabilidad de la máquina como plataforma necesaria para la humanidad.


Con lo hasta aquí dicho queda clara la excepcionalidad y extraordinario interés de "El rival de Prometeo. Vidas de autómatas ilustres". Aunque, para evidenciarlo todavía más si cabe, podemos citar aquí a alguno de los autores incluidos en el libro: Diderot y D’Alembert, Voltaire, Poe, Asimov, Turing… Una excelsa lista de nombres que, aunque ya por sí solos son capaces de decirnos mucho, nada sería comparable al mensaje que transmiten reunidos en un excelente trabajo (insistimos) de Sonia Bueno y Marta Peirano.


Un libro imprescindible por lo fascinante de su mensaje, y por la calidad del trabajo que lo acompaña.



miércoles, 22 de julio de 2009

Un panteón portátil para los grandes autores



La revista digital Soitu.es, destaca la labor de Impedimenta y la creación de una nueva colección: El Panteón Portátil en un artículo sobre editoriales independientes que se lanzan a la aventura de crear nuevas colecciones para hacerse «su propio hueco en un mercado necesitado sin duda de esas propuestas».

Nos permitimos reproducir el artículo:

Un panteón portátil para los grandes autores


Algún tiempo más lleva la colección El Panteón Portátil de Impedimenta . Editorial en la que podía encontrarse de todo, con un excelente nivel de calidad en todos los sentidos, convertida en seña de identidad dentro de la variedad propuesta: una novela clásica japonesa como Botchan, libros extraños y malditos como De la elegancia mientras se duerme, clásicos intachables en nuevas y excelentes traducciones como su reciente volumen de relatos de Kafka, las memorias de guerra de Wyndham Lewis, los cuentos chinos de un autor español actual o libros tal difíciles de etiquetar como Lo infraordinario de Georges Perec. Pero le han tenido que hacer hueco a una serie de libros especialmente heterogéneos o que decididamente se distancian del género narrativo. Hace meses apareció El rival de Prometeo, un conjunto de relatos y ensayos de autores de distintas épocas y procedencias sobre los autómatas, editados por Marta Peirado y Sonia Bueno.

La segunda incorporación al Panteón Portátil es Francia combatiente, volumen en el que Edith Wharton recopiló sus artículos escritos sobre sus experiencias durante los años de la Primera Guerra Mundial y los lugares del conflicto. Autora imprescindible, a la que podemos sentir enamorada de Francia, de su espíritu y causa, y verla acudir como un corresponsal de guerra a los reconocimientos del frente, pero bien vestida y sin olvidar sus elegantes sombreros.

jueves, 14 de mayo de 2009

"El rival de Prometeo" en la revista Esquire





El rival de Prometeo. Vida de Autómatas Ilustres
aparece como libro seleccionado por la revista Esquire para su Biblioteca del Mes. Daniel Entrialgo lo presenta como «otro curioso volumen de esta estupenda editorial, empeñada en no publicar ni un sólo libro feo».
Gracias, Daniel.

miércoles, 29 de abril de 2009

EL RIVAL DE PROMETEO en el ABCD DE LAS LETRAS


Luis Alberto de Cuenca dedica en el ABCD de las  Artes y las Letras un artículo completo a hablar- y por cierto que muy bien- sobre la edición de El rival de Prometeo, primer título de la recién estrenada colección  "El Panteón Portátil".

Criaturas artificiales, por Luis Alberto de Cuenca /26 de abril de 2009

«Impedimenta o Enrique Redel, que viene a ser lo mismo, estrena colección. Se llama «El Panteón Portátil de Impedimenta», tiene un diseño gráfico —como era de esperar— muy elegante y se inicia con una antología de textos sobre autómatas llevada a cabo por Marta Peirano y cuidada, con estupendas introducciones parciales a cada una de las cuatro partes del libro, por ella misma y por Sonia Bueno Gómez-Tejedor. El plan de la obra no puede ser más sugestivo, y ello a pesar de que el tiernísimo monstruo del Dr. Frankenstein, sin duda el androide más famoso de las letras universales, no aparece en el libro (a no dudar, porque abundan las ediciones de Frankenstein en el mercado). Recuerden el apodo que da Mary W. Shelley al creador de su androide, El moderno Prometeo.

Nuevos seres humanos. Ya saben ustedes que el titán Prometeo se hizo célebre por crear a los hombres, modelándolos con arcilla, y por robar el fuego de los dioses para entregárselo a lo mortales. El Dr. Frankenstein era, en el sentir de su inventora, una especie de Prometeo que iba a dar paso, por el procedimiento de juntar desperdicios de cadáveres y electromagnetismo en abundancia, a una nueva generación de seres humanos (o algo por el estilo). Pues bien, la hiperromántica novela de M. W. Shelley tuvo sus antecedentes y sus consecuentes. Prácticamente todos los que valen la pena constan en este delicioso florilegio de Impedimenta.

El pistoletazo de salida lo constituyen unos extractos del Tratado del hombre de Descartes, que, junto con la voz «Androide» de la Enciclopedia de Diderot y d´Alembert, la Relación sobre el mecanismo de un autómata de Vaucanson y unos fragmentos de El hombre máquina del materialista epicúreo Julien de la Mettrie, conforman la primera parte del libro, titulada «Las máquinas filosóficas». La segunda está centrada en la figura del Turco, famosísimo autómata de madera tallada, tocado con turbante y vestido a la oriental, que había construido el artesano húngaro Wolfgang von Kempelen para entretener a la emperatriz austríaca María Teresa, pues el tal Turco jugaba al ajedrez de modo magistral y no había rival que lograra ganarle en el tablero. Los textos relacionados con el Turco los firman W. Benjamin, Poe y Ambrose Bierce; también se rememora, en párrafos inolvidables, la partida jugada por el autómata frente a Napoleón, con la imagen del tablero y de las piezas en la posición del jaque mate.

Robots. En la tercera parte comparece ni más ni menos que uno de los fundadores de las letras fantásticas europeas, el alemán —nacido en Königsberg, en la Prusia Oriental, hoy territorio ruso (mal que nos pese)— E. T. A. Hoffmann, ofreciéndose íntegro su cuento «El hombre de la arena», protagonizado por Olimpia, la irresistible muñeca autómata. Junto a él, Sigmund Freud, de quien se presentan extractos de su fundamental ensayo Das Unheimliche, aquí traducido como Lo siniestro; el gran Villiers de l´Isle-Adam, con una selección de su novela La Eva futura, sobre la que tanto y tan bueno ha escrito Alicia Mariño, y la inefable Thea von Harbou, ferviente nazi y autora de Metrópolis, ficción que aparece aquí hábilmente extractada y sobre la que Fritz Lang, marido de Thea, realizó una de las mejores películas de la historia del cine.

La cuarta y última parte va de robots, con lo que no podía faltar el checo Karel Capek, que fue el primero en utilizar la palabra robot en su obra teatral R. U. R., de la que se ofrece, parcialmente, el acto I. Acompañan a Capek el autor de Erewhon, Samuel Butler (Darwin entre las máquinas), Isaac Asimov (Las tres leyes de la robótica), el lógico, matemático y criptógrafo inglés A. M. Turing (¿Puede pensar una máquina?) y el estadounidense, nacido en Wisconsin en 1944, Vernor Vinge (La singularidad). Permítanme que reproduzca un par de frases de este último trabajo: «Estamos en vísperas de un cambio comparable al surgimiento de la vida humana en la Tierra. La causa concreta de este cambio es la inminente creación, mediante la tecnología, de entidades con una inteligencia superior a la humana.» ¡Ahí queda eso!»

El rival de Prometeo es más que una mera antología sobre autómatas: representa y asume una reflexión colectiva sobre criaturas artificiales que constituye una aportación de enorme interés a un tema tan atractivo. Felicito de corazón a sus autoras por tan valioso trabajo. Estoy convencido de que al mismísimo Dr. Frankenstein también le hubiese gustado mucho este libro, aun a pesar de que su androide no figure en sus páginas.

martes, 21 de abril de 2009

«El rival de Prometeo» en Babelia



En el primer fragmento de sus Tesis de Filosofía de la Historia, Walter Benjamin evoca al legendario turco ajedrecista creado en 1769 por el artesano Wolfgang von Kempelen. Como se sabe -y también recoge El rival de Prometeo (Impedimenta), una estupenda antología de textos sobre los autómatas compilada y comentada por Sonia Bueno Gómez-Tejedor y Marta Peirano-, la asombrosa "máquina" que, durante cerca de un siglo, habría derrotado a los más conspicuos ajedrecistas de Europa (incluyendo a Federico el Grande y a Napoleón) no fue más que un fraude. En el interior de la máquina, disimulado mediante un ingenioso sistema de espejos e imanes, se ocultaba un experto jugador de carne y hueso, auténtico "cerebro" del autómata. Benjamin lo imagina como un enano jorobado que "guiaba por medio de unos hilos la mano del muñeco". Y utiliza la imagen para proyectar sobre ella un equivalente para la filosofía: un muñeco llamado "materialismo histórico" que, "si toma a la teología a su servicio", siempre debía ganar.

http://www.elpais.com/articulo/semana/prueba/10000/horas/elpepuculbab/20090418elpbabese_10/Tes

jueves, 16 de abril de 2009

"El rival de Prometeo" en Público

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Del reloj con peluca a la Eva Futura

Un anuncio de la época, con grandes letras, decía así: "El Jugador de Ajedrez ha soportado a los mejores competidores de Europa y causa admiración universal. Se enfrentará con cualquiera del público que quiera plantarle cara. Es capaz de mover la cabeza, los ojos, labios y manos con gran facilidad y pronuncia claramente la palabra echec (jaque, en francés) cuando es necesario. Si se hace un movimiento erróneo, lo percibe y rectifica".

Este jugador de ajedrez era un autómata. Creado en 1769 como entretenimiento para la emperatriz María Teresa de Austria, era zurdo, tenía la piel de madera, tuercas y engranajes por tripas y unas ropas que le sirvieron para ponerle apodo: El Turco. Llegó a vencer a personalidades como Federico el Grande, Benjamin Franklin y Napoleón. Inspiró a escritores como Poe, E. T. A. Hoffman y Ambrose Bierce y tuvo una vida de más de un siglo como atracción de feria, donde dejaba a su audiencia confundida. ¿Podía una máquina pensar? ¿Y ganar a un hombre?

El Turco ocupa un lugar privilegiado en El rival de Prometeo. Vidas de autómatas ilustres (Impedimenta), un libro que repasa la historia de estos mecanismos con piernas y otros órganos, a partir de textos de autores como Descartes, Diderot, Freud, Asimov, los mismos Poe, Hoffman y Bierce, referencias literarias, como Frankenstein (Mary Shelley), y fílmicas, como la Eva Futura de Metropolis (Fritz Lang).

Juguete, arte, ciencia

Quizá lo más complicado es diferenciar a un autómata de otras figuras, como androide, robot o clon. Marta Peirano, responsable de la selección de textos y la edición de El rival de Prometeo (junto a Sonia Bueno), aclara conceptos: «El autómata es una máquina o un sistema capaz de ponerse en marcha a sí mismo. El androide es un autómata con figura humana. La diferencia entre autómata y robot es que el primero es mecánico. El clon no es ni uno ni otro: es un doble».

Tampoco parece clara su función. ¿Científica, lúdica, artística? ¿Monstruo de feria? "Todas a la vez —dice Peira— no. La obsesión de Jacques de Vaucanson (que ideó un flautista capaz de tocar y un pato que hacía la digestión) era tal, que dedicó un tercio de su vida a fabricar un autómata que sangrara para mostrar el funcionamiento del sistema circulatorio. El Turco, sin embargo, fue un juguete. Y los niños de Pierre Jaquet-Droz (creador del escribiente, el dibujante y el músico, y preso por brujería en España) eran obras de arte, piezas de exquisita relojería".

Relojes. El autómata parece vinculado a un tiempo determinado: el Siglo de las Luces, en pleno estallido de las ideas filosóficas y los progresos científicos. Una época en la que "el Todopoderoso se convierte en el Gran Relojero", como dice Patric J. Gyger en el prólogo. Entonces "la ciencia era el opio del pueblo", completa Peirano: "El caso del Turco es uno de los más curiosos, por el airecillo a posesión diabólica que sus managers explotaron". Una pena que al final, este "reloj con peluca" fuera un engaño.

Palomas de antes de Cristo

Estrictamente, hubo autómatas antes de la Ilustración. Peirano habla de Da Vinci y Descartes, que se dice que "fabricó una niñita autómata para sustituir a su hija Francine", pero hay ejemplos en las culturas griegas o árabes. "Herón el viejo de Alejandría, entre otras cosas, inventó la máquina de vapor 17 siglos antes de la Revolución Industrial. El más antiguo es la paloma mecánica de Archytas, data del 400 a.C.".

Hoy, hemos heredado el morbo "casi sádico" por el interior del cuerpo, presente, por ejemplo, en los animales en formol de Damien Hirst. Y aunque ni la industria del sexo ni la del ocio interactivo toman el relevo, Peirano apuesta por el revival: "Los relojes están de moda, después de convertirse en reliquia por los móviles. Francois Junod es un artista suizo que ha creado sofisticados androides a la manera del XVIII para Sony, Cartier y Bulgari. O el Ayuntamiento de Parla, que le encargó el primer reloj de autómatas que se construye en 200 años".

http://www.publico.es/culturas/218455/reloj/pelucaa/eva/futura

martes, 14 de abril de 2009

Impedimenta y Medialab presentan "EL RIVAL DE PROMETEO"

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La Editorial Impedimenta y Medialab-Prado

tienen el placer de invitarle

 a la presentación del libro


El Rival de Prometeo

Vidas de Autómatas Ilustres


El acto contará con la presencia de 


Juan Carrete

Marta Peirano (editora del libro)

Enrique Redel (editor de Impedimenta)


Jueves, 16 de abril, 19,00h

Medialab-Prado

c/Alameda, 15 (Metro Atocha)

Madrid


martes, 24 de marzo de 2009

El rival de Prometeo y El panteón portátil en el Diario de Cádiz


Pilar Vera dedica en el Diario de Cádiz un interesante artículo sobre la reciente edición en Impedimenta de El rival de Prometeo, y de su aparición como el primer título de la colección "El panteón portátil".

«Los autómatas estrenan nueva colección en
Impedimenta
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La editorial inaugura con El rival de Prometeo su nueva línea de monográficos. El libro repasa la fascinación por los androides en la historia y la literatura.

Pilar Vera/Actualizado 24.03.09
Cuando Kasparov perdió por tercera vez contra Deep Blue, en 1997, se levantó del asiento y gritó indignado: "¡Una máquina no juega así!".

"Analizando la partida- cuenta Marta Peirano, co-editora de El rival de Prometeo su conclusión fue que la máquina jugaba de una manera `emocional y retorcida´ y que no podía ser algo mecánico. Incluso comenzó una guerra contra los de IBM, convencido de que la manipulaban".


La actitud del más famoso jugador de ajedrez esconde un temor común -el temor común- al hablar de máquinas y hombres: que dejen a un lado lo computacional y empiecen a trabajar las emociones. Que de tratar de interpretarnos pasen a entendernos, a sentirnos.


Y esa suerte de temerosa atracción -Freud hablaría de fascinación por "lo siniestro"- sigue presente hoy en día, tras décadas de ciencia ficción, y lo estaba hace mil años,
cuando se dio forma al golem. La sugestión que han provocado los autómatas en la historia y la literatura es el punto de partida de El rival de Prometeo.El título repasa -entre otros- textos de Edgar Allan Poe y E.T.A. Hoffmann, la Metrópolis de Thea von Harbou o la Teoría de la Singularidad, de Vernor Vinge, en una selección a cargo de Marta Peirano y Sonia Bueno Gómez-Tejedor.

El libro inaugura, a su vez, El panteón portátil, una nueva colección de la editorial Impedimenta. "El agrupar textos sobre distintos temas era un tema muy anglosajón, de cosas recogidas aquí y allí, que apenas se había realizado en España -comenta Enrique Redel, responsable del sello-. Hay gente que ha hecho cosas parecidas, como los de 451, pero lo que nosotros pretendemos no es algo tan exhaustivo, sino más bien un gabinete de curiosidades".
Confiesa Redel que siempre deseó sacar una línea con este espíritu de cajón de sastre y que la chispa de la iniciativa se la dio la obra de Thomas Pynchon It´s OK to be a Luddite?, sobre el movimiento ludita en Inglaterra: "Me hizo pensar en realizar una recopilación de textos sobre máquinas, pero hablando con Marta Peirano, de repente, vimos claro que teníamos que dar salida a toda su información sobre autómatas".